El presidente de EEUU aprovecha la fiesta nacional para advertir contra una "revolución cultural" liberal y explotar la división política.
El 'Washington Post' lo tildó de "sombrío". El 'New York Times', de "divisorio". Como se preveía, el discurso de Donald Trump en la víspera del 4 de julio frente al monte Rushmore, en Dakota del Sur, no dejó indiferente a nadie. Fue radical e incendiario, explotando al máximo la división que existe en Estados Unidos por la ola de tensión racial y el revisionismo de monumentos que glorifican el pasado racista del país.
